Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2013.

Publicado: 10/01/2013 16:32 por coeducajanda en Actividades
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Talleres sobre Igualdad

Publicado: 10/01/2013 16:32 por coeducajanda en Actividades
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A lo largo de los meses de noviembre y diciembre se han celebrado varios talleres en nuestro centro que abordaban el tema de la igualdad. Los cursos que han participado han sido 2º de ESO A, B y C en el taller Joviguales y 4º de ESO A, B y C, además de 1º de Bachillerato AB, C y D en el Programa de Prevención contra la violencia en parejas jóvenes. Muchas gracias a todos por vuestra participación.

Publicado: 10/01/2013 16:34 por coeducajanda en Actividades
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Exposición de carteles participantes en El Pinar.

Ganadores del concurso de carteles

Publicado: 10/01/2013 16:42 por coeducajanda en Concursos
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Los ganadores del Concurso de Carteles convocado con motivo del Día contra la Violencia de Género han sido:

1ª Categoría: 4º de ESO y postobligatoria

Cristian Molina y Francisco Ariza 2º de PCPI- 1º premio.

Lucía Álvarez y Oliva Bermúdez 4º de ESO A- 2º premio.

2ª Categoría: 1º, 2º y 3º de ESO

Juana Mª Rodríguez 2º de ESO E- 1º premio

                            2º de ESO E- 2º premio.

Enhorabuena a los ganadores y gracias a todos los participantes por vuestra colaboración.

Publicado: 10/01/2013 17:14 por coeducajanda en Actividades

Publicado: 10/01/2013 17:30 por coeducajanda en Actividades
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Una foto contra el matón

Publicado: 10/01/2013 17:33 por coeducajanda en Actividades
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Siguiendo la propuesta del Ministerio de Igualdad, los alumnos de 2º de ESO nos unimos a la iniciativa de UNA FOTO CONTRA EL MATÓN:

Miles de mujeres de todo el mundo pierden la vida cada año de forma violenta a causa de la violencia machista. Una Foto Contra el Matón se presenta como una oportunidad para que mujeres y hombres muestren su rechazo a quienes ejercen dicha violencia.

Sácate una fotografía con un mensaje de repulsa a la violencia contra las mujeres. Con educación, pero sin pelos en la lengua.

Todas las fotografías recogidas formarán parte de una campaña de sensibilización que llevará a cabo el CIINPI el próximo día 25 de noviembre, con motivo del Día Internacional contra la Violencia hacia las mujeres. Plántale cara al maltrato de forma original.

20130117231415-1357489536-823122-1357540766-noticia-normal.jpgCasi la mitad de las egipcias declara sufrir agresiones sexuales a diario
Se culpa a la manera de vestir de las víctimas, pero el 72% usaba ‘hiyab’
Ricard González El Cairo 6 ENE 2013

Dalia Youssef nunca sale de casa sin sus auriculares. Y no es solo porque a esta joven cantante y compositora amateur le apasione la música, sino porque los utiliza como escudo protector ante una de las más extendidas epidemias que padece Egipto: el acoso sexual. "Antes me costaba salir a la calle. Me agobiaba y deprimía escuchar cada día los comentarios soeces que me lanzaban desconocidos. Ahora, con los cascos, ya ni me entero", comenta en un popular café de El Cairo.
El acoso sexual suele suceder a plena luz del día y, aunque parezca ilógico, los lugares de mayor riesgo son los más concurridos, como las manifestaciones. Recientemente, una corresponsal de la cadena France24 tuvo que ser rescatada de una turba que se abalanzó sobre ella tras un directo desde la plaza Tahrir. Un momento especialmente peligroso es el fin del aid el adha, la fiesta del cordero. En la de este año, varias asociaciones de mujeres denunciaron cientos de actos de agresión sexual, realizados sobre todo por grupos de adolescentes.
Según un estudio publicado en 2010 por el Centro Egipcio por los Derechos de las Mujeres (CEDM) y el UNFPA, un fondo de la ONU, casi la mitad de las egipcias declara sufrir el acoso sexual de forma diaria, y hasta un 83% lo ha experimentado alguna vez en su vida. La cifra asciende hasta el 98% en el caso de las mujeres extranjeras que viven en la capital egipcia. A pesar de que no existe un estudio comparativo, numerosas mujeres que han vivido en varios países de la región sostienen que El Cairo es la ciudad donde está lacra es más aguda.
"El acoso puede adoptar aquí muchas formas diferentes: miradas lascivas, piropos desagradables, silbidos, tocamientos, e incluso el seguimiento, ya sea en coche o a pie", explica Dalia, de 22 años. "Un tipo muy característico de Egipto es el acoso telefónico. Hay hombres que marcan números al azar, en busca de alguna chica. Cuando dan con ella, pueden llamarla hasta 30 o 40 veces al día", añade. Ante la ineficacia del auricular protector, ha desarrollado otras técnicas para estos casos, como la simulación de voces masculinas, o la descarga de una aplicación de móvil que permite bloquear las llamadas de números concretos.
Si bien el acoso sexual no es un problema nuevo, se ha ido agravando progresivamente durante las últimas tres décadas hasta convertirse en una verdadera plaga. Entre los factores que se suelen apuntar para explicar este fenómeno, figura la frustración sexual que genera una sociedad cada vez más conservadora, mezclada con la amplia difusión de vídeos eróticos a través de la televisión por satélite o de Internet. Por ejemplo, en el popular satélite Hotbird existe al menos una quincena de canales eróticos en árabe.
Asimismo, se señala al hecho que el elevado desempleo juvenil haya retardado sustancialmente la media de edad de matrimonio, sobre todo entre los hombres. Sin embargo, algunos expertos discrepan de estas explicaciones. "El verdadero motivo es la falta de respeto y consideración hacia la mujer y sus derechos. Los acosadores no son solo jóvenes solteros, sino también casados, maduros, e incluso niños", asevera Rasha Hassan, una de las investigadoras que realizó el estudio del CEDM.
"El acoso cuenta con alto grado de aceptación social, y por lo tanto, de impunidad. Para muchos, es una especie de demostración de hombría", apostilla. Ante una situación de acoso, explica Rasha, la mayoría de mujeres opta por un silencio incómodo. Pero aquellas que alzan la voz, y reprueban al agresor su conducta, raramente encuentran el apoyo de sus conciudadanos. Tampoco cabe esperar mayor comprensión por parte de la policía, pues los informes señalan a los agentes como uno de los colectivos más propensos al acoso, junto a estudiantes o taxistas.
Una de las más manidas justificaciones de quienes disculpan estos comportamientos pasa por atribuir la responsabilidad a las víctimas, sobre todo a su manera de vestir. No obstante, los datos refutan este lugar común. En el completo estudio del CEDM, un 72% de las víctimas usaban el hiyab o velo islámico. Ni tan siquiera las que usan el niqab, el velo integral, se libran. De hecho, parece difícil recurrir al argumento de la provocación cuando es muy raro ver algún hombro desnudo en las calles de El Cairo, por no hablar de pantorrillas...
Sin embargo, poco a poco, la sociedad está empezando a concienciarse del problema. "En 2006, cuando empezamos nuestro trabajo, era un auténtico tabú. Ahora, muchas organizaciones han lanzado campañas, y los medios de comunicación, e incluso el cine, lo han abordado. Las actitudes están empezando a cambiar", se felicita Rasha, que colabora como voluntaria en Harassmap, una de las múltiples nuevas iniciativas que proporciona ayuda a las mujeres agredidas. Y como muestra de este nuevo clima, El Cairo 678, un atrevido filme egipcio de una mujer que, harta del acoso diario, decide tomarse la venganza por su mano.
A pesar de que la solución pasa por un profundo cambio cultural, más allá de las campañas de sensibilización, es necesario también un cambio legal. "En el código penal, no está tipificado un delito de acoso sexual. Lo está la violación y el "asalto", pero este ni tan siquiera está claramente definido", explica Dina Hussein, una abogada miembro del Consejo Nacional para las Mujeres. Tras una petición oficial del Consejo, el primer ministro, Hisham Kandil, anunció en noviembre que el gobierno estaba preparando una ley que establezca el acoso sexual como delito, castigándolo con severas penas.
Parte de la solución puede surgir también de la actitud rebelde de las chicas de las nuevas generaciones, como Dalia. "La próxima vez que sufra algún tocamiento, no me quedaré de brazos cruzados. Pienso presentar una denuncia. Tenemos que luchar por nuestros derechos", dice con una mirada que destila determinación.
FICHA DE LECTURA:
-1.¿Cuál es la idea principal del texto?.....................................................................................
- 2 Resúmelo..................................................................................................................
- 3 ¿Qué momento o momentos son los más peligrosos para la mujeres en El Cairo?...............................................
- 4¿ Qué causas da el artículo para que se genere este comportamiento masculino?..............................................
- 5 ¿Cuáles son los colectivos más afines a este comportamiento?..............................................................
- 6 ¿Por qué esta vez el argumento de la provocación por parte de las mujeres no sirve de nada?...............................
- 7 ¿Qué está ayudando a que las actitudes comiencen a cambiar?.............................................................
- 8 Compara esta situación que se vive en El Cairo con la que podemos vivir en España.........................................

Dónde es peor ser mujer

Publicado: 18/01/2013 17:41 por coeducajanda en Artículos de prensa
20130117231707-1358104223-080606-1358104276-noticia-normal.jpgLos abusos contra ellas no se dan solo desde la cuna, o incluso antes, sino también después
El premio Nobel de Economía Armatya Sen introdujo en 1990 un concepto —el de las “mujeres que faltan”— del que no se hablaba entonces. Según sus cálculos faltaban estadísticamente en el mundo unos 100 millones de mujeres, debido a los abortos selectivos de fetos hembras, los infanticidios de recién nacidas, y la desnutrición de las más pequeñas. Los expertos calculan que esta cifra, con el crecimiento de la población, ha subido a 160 milllones.
Esta situación se observa sobre todo en países de Asia, como India, donde las familias prefieren tener varones, y especialmente en el caso de China como consecuencia de la política de “solo un hijo”. Allí, la sociedad ha acabado tirando piedras contra sí misma. Hoy, 23 millones de chinos en edad de tener pareja no tienen posibilidad de encontrar novia.
Los abusos contra las mujeres no se dan solo desde la cuna, o incluso antes, sino también después. En muchas partes del mundo ser mujer lleva a que la cultura machista imperante resulte en una condición denigrante e incluso peligrosa para ellas, como reflejan los últimos casos de violaciones en grupo en India. Afortunadamente, parece que la sociedad está finalmente reaccionando.
La globalización y el crecimiento económico han impulsado el papel de la mujer en muchas sociedades, pero a la vez han relegado a una mayoría de ellas a un puesto subordinado. Incluso algunas revoluciones árabes, con el triunfo de los islamistas, están suponiendo pasos atrás en términos de los derechos de los ciudadanos.
Un grupo de expertos ha llegado a la conclusión de que este trato a la mujer no se da solo en las sociedades más atrasadas sino también entre las avanzadas, y entre ellas, las de las economías emergentes. Así, entre los países del G-20, que reúne a las principales economías del mundo, el peor para ser mujer sería India, y el mejor, Canadá.
De una forma más amplia, el último ranking de la ONG Save the Children sobre dónde es mejor y peor ser mujer, y separadamente, ser madre, sitúa a Noruega en cabeza, mientras en la cola Níger ha desplazado a Afganistán, aunque India está en mala posición. España ocupa un honroso puesto 16.
FICHA DE LECTURA
1.- ¿Cuál es la idea principal del texto?......................................................................................
2.- Resúmelo...................................................................................................................
3.- ¿En qué consiste realmente el concepto "las que faltan"?...................................................................
4.- Esta selección del sexo de los hijos puede traer consecuencias, ¿qué ha ocurrido en China?.................................
5.- Busca en Internet y explica en breves líneas por qué los países aquí nombrados pueden ser mejores o peores para las mujeres
20130118175732-indice.jpegLa divulgadora científica defiende el papel de las mujeres en la transmisión de conocimientos
Bernardo Marín
Hemos pedido dos jugos (zumos) de naranja. Así que empezamos por ahí, aterrados ante la posibilidad de que se derrumbe uno de los mitos de nuestra infancia. ¿Es cierto que si no lo bebemos enseguida se le va la vitamina? “Es verdad. La vitamina C es antioxidante y en contacto con el aire, la luz y el calor pierde sus propiedades”. Nos quedamos tranquilos. Valeria Edelsztein (Buenos Aires, 1982), doctora en Química y divulgadora, ha presentado en la Feria de Guadalajara (México) Los remedios de la abuela (Siglo XXI), un libro donde examina lo que hay de verdad científica y de leyenda en la medicina casera. En España solo puede conseguirse por Internet, pero en Argentina va por la cuarta edición.
Edelsztein es divulgadora y mujer, una combinación poco frecuente. “No hay muchas mujeres que salgan del laboratorio y cuenten ciencia, quedan algunos resabios de épocas pasadas. Y es raro, porque las mujeres siempre fueron una base de transferencia de conocimientos científicos, muchas veces sin saberlo. En la cocina adquirieron muchos saberes y los transmitieron a las generaciones posteriores. Pero no sabían por qué funcionaban, y eso es lo que yo he intentado hacer”.
El libro derrumba algunos mitos. “La zanahoria tiene betacarotenos, que el cuerpo convierte en la vitamina A que nos hace falta para una visión saludable. Pero uno no va a ver mejor por comer muchas. Lo más curioso de esta historia es su origen. Al principio de la Segunda Guerra Mundial los británicos habían desarrollado un sistema de radares y los alemanes no entendían cómo podían derribar con tanta facilidad sus aviones. Así que, para ocultar su descubrimiento, desde Inglaterra se difundió la leyenda de que sus aviadores habían desarrollado una vista prodigiosa comiendo zanahorias”.
Edelsztein niega el supuesto beneficio de la leche contra la acidez de estómago. “Puede aliviar en un primer momento, pero el calcio y las proteínas que contiene acaban provocando un efecto rebote”. En lo que sí tenían razón nuestras abuelas era en mandarnos a la cama con un caldo cuando teníamos catarro. “Más allá del mimo, inhalar el vapor tibio de la sopa alivia las secreciones nasales. El caldo contribuye además a evitar la deshidratación. Pero, sobre todo, evita la acumulación de neutrófilos, las células de defensa que al aglomerarse contribuyen a la congestión”.
En mayo, Edelsztein ganó el primer Premio Internacional de Divulgación Ciencia que Ladra / La Nación con Científicas: cocinan, limpian y ganan el premio Nobel (y nadie se entera), un repaso a las contribuciones de las mujeres durante los siglos, desde Hipatia, la primera matemática, hasta Marie Curie, a quien no querían dejar entrar en la Academia Francesa, pasando por María la Judía, descubridora del método para calentar alimentos que lleva su nombre, o Mary Anderson, inventora del limpiaparabrisas. El nombre del libro ironiza con el titular que la revista Family Health eligió para informar del Nobel de Medicina concedido en 1977 a Rosalyn Yalow.
Edelsztein reivindica así el papel de las mujeres. “La historia la cuenta el que gana pero hay que conocer la otra mitad del relato”. Y aprovecha para hacer proselitismo. “Hay que romper barreras, pasar del desconocimiento al reconocimiento. Conocer a las mujeres que hicieron ciencia, en circunstancias más adversas que las actuales, es una forma de despertar vocaciones. Y que muchas puedan demostrar lo que valen”.
FICHA DE LECTURA
1.- Resume el texto.
2.- ¿Qué libro es el que ha presentado la persona a la que entrevistan?
3.- ¿Qué pretende desmitificar con él?
4.- ¿Con qué otro libro ganó el Premio Internacional de Divulgación Ciencia que Ladra / La Nación?
5.- ¿Qué pretendía dar a conocer con él?
6.- Busca en Internet información sobre las científicas que aquí se nombran y explica en breves frases por qué fueron reconocidas?
7.- ¿Por qué piensa Valeria que el papel de la mujer siempre ha estado relegado a un segundo plano en el ámbito científico?

Propuesta de ficción

Publicado: 26/01/2013 16:22 por coeducajanda en Cuentos
20130125231922-mvalle1.gif!Hola a todos! Soy Corn, el hada de todos los cuentos. Soy la personita que pone en los cuentos la fantasía. Esta vez no sé cómo, pero sólo había desorden, y ahora mismo lo explico.

Camilo José Cela, sí, no se extrañen, el famoso escritor que en 1989 recibió el PREMIO NOBEL DE LITERATURA, pensó en hacer un cuento infantil. Quería que una joven (Bramante), fuera una sirvienta de tantas, pero en ese mismo momento la joven pintada en la hoja salió al mundo real. Era un dibujo que podía hablar, andar, correr,......, aunque en aquel momento empezó a protestar.

- !Estaría bueno!. Solamente nos mencionáis en los cuentos cuando hay que hacer alguna tarea del hogar.

- Esto es una imaginación, porque no puedo estar hablando con un personaje de ficción. - Respondió asombrado Camilo.

- Bueno, la verdad es que no soy la única que puedo protestar por ............. !!Crash!! De repente aparecieron Blanca Nieves, Cenicienta, la Bella Durmiente y la jovencísima Caperucita Roja.

- ¡Hola Bramante! - Saludaron las cuatro jóvenes.

- ¿También vosotras vais a protestar por vuestro papel en los cuentos? - preguntó Camilo asombrado, ya que no le pasa esto a uno todos los días.

- La verdad es que no podemos negarlo.- Insistió Blanca Nieves.- Yo no estoy muy satisfecha con mi papel, tengo que hacer las tareas del hogar de los enanitos, además de que no son muy limpios, tengo que cuidar de su casa mientras que están de vacaciones.

- ¿Pero al final no te casas con un príncipe? - se oyó la voz de Camilo.

- ¿Un príncipe?. !Ese es un vago!. Quiere que haga la comida, le lave la ropa y lo peor es que trabaja en el anuncio de Profidén.- Terminó Blancanieves.

No se oyó ningún ruido durante unos instantes hasta que el silencio lo rompió Cenicienta.

- Bueno, ahora soy yo la que protesta. Soy la sirvienta de mi propia casa, solamente oigo: "Cenicienta, lava la ropa, prepara la cena para veinte, friega el suelo, haz esto, haz lo otro". ¡No paro ni un momento!

- ¿Y el príncipe?. Tú no tendrás ningún problema.- preguntó Camilo.

- No, he vuelto a mi casa porque el príncipe no ganaba para zapatos, ya que todos los días perdía uno en los jardines de palacio. Además, el Hada madrina se ha cansado y se ha jubilado.

- Graves problemas los vuestros.

-¿Y de mí, qué pasa? - preguntó Caperucita.- Yo tengo que llevar la comida a mi abuela, como se la come el lobo tengo la orden de preparar aún más, le limpio la casa, reparo el techo que lo tiene lleno de goteras; !!Y aún soy una niña!!.

- Todos mis problemas están reunidos en los que han explicado mis amigas, aunque sólo quiero saber una cosa, ¿ Por qué somos las mujeres las que trabajamos en la casa?- preguntó la Bella Durmiente.

Camilo José Cela no pudo explicarles nada, pero esta conversación tuvo mucha importancia, ya que los cuentos llegaron a tener cambios, como que Blancanieves ahora es una obrera en una mina, Cenicienta es la presidenta de una empresa de banca, la Bella Durmiente es piloto de aviones y Caperucita, un poco más crecidita, es albañil; tampoco hay que olvidar que Bramante es una de las mejores escritoras.
CORN

P.d.t.: Este cuento sirve para ver cómo en la ficción y en la realidad las mujeres están en segundo plano y a lo mejor si seguimos luchando y trabajando llegaremos a ser igual que los hombres.

ZORAIDA DE MATÍAS BLÁZQUEZ 8ºB Alumna del colegio Miralvalle de Plasencia en Cáceres.

AHORA CONTESTA LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
1.- ¿De qué se queja Bramante?
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2.- ¿Crees que tiene razón? Explica qué papel realizan las mujeres en los cuentos tradicionales que conoces.
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3.- Como dice el cuento, parece que esta tendencia está cambiando en la realidad, menciona algunos cuentos, historias, películas que conozcas en las que el papel de la mujer sea diferente al actual.
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4.- ¿Qué piensas del final feliz que siempre se daba a los cuentos tradicionales: casarse con un príncipe? ¿Crees que el príncipe azul existe? Razónalo
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5.- ¿Cómo son los hombres y mujeres de las historias que ahora lees tú? ¿Siguen perpetuando los roles machistas?
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LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES (2)
Radialistas.net
20130126162117-cenicienta2.pngLECTURA DRAMATIZADA

LA CENICIENTA QUE NO QUERÍA COMER PERDICES (1)
Radialistas.net
20130126162412-la-cenicienta-que-no-queria-comer-perdices.jpgLECTURA DRAMATIZADA
Os aconsejo ponerla sin sonido, porque la musiquilla que tiene llega a cansar un poco.

Un gran lío en el gallinero

Publicado: 28/01/2013 22:22 por coeducajanda en Cuentos
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Érase que se era una comarca tranquila en la que se hallaba un tranquilo pueblo junto al que se levantaba una más tranquila granja. En ella convivían animales de toda clase cuidados por un matrimonio, Nicolás y Laura, que llevaban toda la vida trabajando la tierra. Ambos madrugaban cuando había que hacerlo, sobre todo en el tiempo en el que había que sembrar los campos y en la estación en la que había que apresurarse a recoger la cosecha para que no se echara a perder. El resto del año era Nicolás quien marchaba a sus labores mientras Laura quedaba al cuidado de
la casa y de los animales.
Ambos trabajaban, sí, pero cuando el hombre regresaba del campo se permitía sentarse en la mecedora a liar su tabaco para escuchar la radio o ver la televisión, mientras que Laura, en tales ocasiones, continuaba con sus faenas porque la comida no se hacía sola ni los animales se alimentaban del aire ni los suelos se barrían por arte de magia.
Pero el “pero” de Laura no se debía a sus imaginaciones. Algo estaba sucediendo en el gallinero. Y todo se debía a que la pollita Carolina se había hecho mayor, ya era adulta, y estaba viendo que no le gustaba ser adulta, no tanto como ser una bolita amarilla que se pasaba el día picoteando toda clasede gusanitos y semillas por el campo, libre de preocupaciones, dejándose calentar por las noches al calor de las alas de mamá gallina, Berta Picofino.
En una ocasión la mujer le comentó a Nicolás que llevaba unos días observando algo extraño que sucedía en el gallinero. Algo inaudito. Los cerdos, las vacas, las cabras, los conejos, la mula, el gato y los dos perros se comportaban como siempre, sin embargo, las gallinas parecían haber variado sus costumbres.
Pero ¿sigue el gallo cantando? –preguntó Nicolás.
Sí, el gallo canta.
¿Y las gallinas siguen poniendo huevos? –insistió el marido.
Pues sí, huevos ponen todos los días, como siempre –explicó la mujer.
Entonces no hay de qué preocuparse.
Pero... -protestó Laura.
Ni peros ni peras, serán imaginaciones tuyas –terminó Nicolás con estas palabras la conversación.
Pero el “pero” de Laura no se debía a sus imaginaciones. Algo estaba sucediendo en el gallinero. Y todo se debía a que la pollita Carolina se había hecho mayor, ya era adulta, y estaba viendo que no le gustaba ser adulta, no tanto como ser una bolita amarilla que se pasaba el día picoteando toda clasede gusanitos y semillas por el campo, libre de preocupaciones, dejándose calentar por las noches al calor de las alas de mamá gallina, Berta Picofino.

Ésta le había advertido de que dejara de tonterías y se comportara como una gallina normal,que pusiera huevos, atendiese a sus obligaciones del gallinero y sanseacabó. Pero Carolina no estaba conforme, y según pasaban los días su preocupación se transformaba en enfado.
La gallina Carolina estaba enfadada, muy enfadada. Ella y sus compañeras se pasaban todo el día trabajando, limpiando los nidos, escarbando en el suelo para buscar gusanos y lombrices con los que alimentarse, poniendo huevos, enseñando a sus hermanos menores, los pollitos, a hacerse pollos
de provecho, sacando brillo a las maderas del gallinero y, mientras tanto, el gallo Ginés holgazaneando sobre el palo mayor del corral.
El gallo Ginés no hacía otra cosa que cantar su kikirikí, presumir de los brillantes colores de sus bonitas plumas y comerse el pienso que el granjero cada mañana le dejaba en su caseta.
La gallina Carolina se quejaba:
- ¿Por qué a ti te dan de comer y nosotras tenemos que buscar la comida?, ¿por qué tú no tienes que trabajar y las gallinas sí?
Y el gallo Ginés le contestaba tras cantar de nuevo su kikirikí:
- Muy sencillo, porque yo soy el gallo del corral, el que despierta a los granjeros y el que tiene las plumas más bonitas de toda la granja. Además, soy mucho más fuerte que vosotras, las gallinas.
- ¡Pues no es justo, en absoluto, no es justo y no es justo! –se enfadaba todavía más Carolina, y las demás gallinas, sobre todo las más jóvenes, con el tiempo le fueron dando la razón.
Carolina entonces, después de mucho pensarlo y desoyendo los consejos de su madre, Berta Picofino, propuso a sus amigas ir a hablar con el granjero para que las tratara igual que al gallo, idea que a todas pareció fantástica.
- ¿Cómo no se nos habrá ocurrido antes? –se decían unas a otras, y se alegraban con antelación del resultado de la charla con Nicolás.
Y dicho y hecho. Carolina y otras dos gallinas más, Crestalinda y Buchegris, salieron del corral y fueron hasta la casa del granjero. Tocaron con el pico en la puerta hasta que apareció doña Laura.
La granjera vio que lo que le había contado al marido no eran imaginaciones suyas. Que dos gallinas llegaran hasta su puerta y tocaran con el pico en ella confirmaba sus sospechas de que
algo sucedía en el gallinero.
En eso tenía razón. Una vez intentaron quitarle la comida para compartirla entre todas las gallinas, y el gallo comenzó a picotazos con ellas. Las gallinas tuvieron que huir sin comida y magulladas.
- Señora –le dijeron-, venimos a hablar con su marido. Laura no se sorprendió tanto de que las gallinas hablaran (porque esto es un cuento y en los cuentos las nubes pueden ser de algodón dulce y las gallinas hablar), como de que quisieran hablar con Nicolás, cuando él tan poco trato tenía con los animales.
- ¿Y de qué queréis hablar con mi marido, si puede saberse? –preguntó, tremendamente intrigada.
- Verá, doña Laura, queremos decirle que estamos cansadas de que se porte con el gallo Ginés mucho mejor que con nosotras. Él no hace nada y nosotras nos pasamos el día trabajando. No es justo. Queremos que las cosas cambien.
Doña Laura se echó a reír y les contestó:
- Pero gallinitas, si siempre ha sido así. Siempre se ha tratado mejor a los gallos que a las gallinas, siempre, desde que era niña. No podéis venir ahora a cambiar eso, ¡qué ocurrencias! ¡Anda, marchaos antes de que me enfade! –y seguía riéndose por lo que le parecía una idea ridícula.
Las gallinas volvieron muy tristes al corral. Ni doña Laura las entendía. Las cosas siempre habían sido así, por supuesto, pero no era justo.
El gallo Ginés, para colmo, se burló de ellas:
- Gallinitas –les dijo-, ¿no os dais cuenta de que las cosas están bien así? Kikirikí, kikirikí... el día que podáis cantar tan bien como yo, el día que vuestras plumas sean tan bonitas como las mías, entonces y sólo entonces pedid que os traten como a mí.
Carolina se quedó pensativa y estuvo toda la noche dándole 15 vueltas a una nueva idea. Ella no podía consentir que el gallo fuese más importante sólo por ser más fuerte y porque su-piese cantar.
- ¡Ya lo tengo! –gritó en medio del gallinero en plena noche, despertando a todas las gallinas-, ¡ya sé lo que haremos!
Las gallinas se arremolinaron a su alrededor y escucharon sus palabras, al tiempo que el gallo, también despierto, intentaba oír lo que decían, sin conseguirlo. Berta Picofino también se
acercó a escuchar lo que tramaba su hija. Poco a poco se iba dejando convencer por las ideas de Carolina.
La mañana siguiente fue igual que cualquier otra mañana, igual hasta que la granjera se acercó a recoger los huevos que ponían las gallinas.
- ¡Oh! –gritó Laura, muy sorprendida-, ¿qué es esto?
La mujer no podía creer lo que estaba ocurriendo, era la primera vez que las gallinas no ponían huevos.
- ¡Ni un solo huevo! –volvió a gritar.
Corrió a la casa a contárselo a su marido.
- ¿Lo ves como tenía razón, Nicolás? Algo extraño está sucediendo en el gallinero. Primero vienen las gallinas queriendo hablar contigo y ahora no ponen huevos. No eran imaginaciones mías.
Nicolás se acercó al gallinero y comprobó por sí mismo que su mujer tenía toda la razón del mundo.
Y al día siguiente sucedió lo mismo, y al tercer día igual, y al cuarto, y al quinto. El granjero le pidió a Laura que hablara con las gallinas para ver qué estaba sucediendo.
- Hemos decidido no volver a poner huevos hasta que no se nos trate del mismo modo que al gallo Ginés –explicó Carolina.
- Pues entonces tendré que echarte de mi corral –amenazó Laura.
Si al gallo Ginés lo trataban bien porque cantaba y era elegante, a ellas, las gallinas, debían de tratarlas bien porque todos los días ponían huevos que servían de alimento a los granjeros, además de ocuparse de todas las tareas del corral y de educar a los pollitos.
Entonces Laura se dio cuenta de que aunque las cosas siempre habían sido de otro modo, podían cambiar, era justo que cambiasen, y ella y su marido, a partir de ese día, dieron de comer a todos por igual, tanto al gallo como a las gallinas, y ya que el gallo Ginés sólo cantaba y no ponía huevos, lo obligaron a que también se ocupase de la educación de los pollitos.
Al momento, detrás de Carolina se pusieron, una a una, todas las demás gallinas, incluso Berta Picofino. Todas apoyaron a Carolina.
- Si ella se marcha, nosotras también –gritaron a un tiempo.
Laura no podía permitir que se vaciara su gallinero, porque si sólo se quedaba el gallo, ¿quién pondría los huevos? Entonces comenzó a darle vueltas a la situación. A su marido tampoco le agradaría no poder comer las ricas tortillas que tanto le gustaban.
Hasta el granjero, gracias a los animales, descubrió que había que cambiar las cosas injustas, aunque siempre se hubiesen hecho de esa manera. Comenzó a ayudar en las tareas del hogar al igual que Laura lo ayudaba en las faenas del campo. El trabajo era trabajo de los dos y se repartía por igual. Y desde ese momento todos fueron felices y comieron lombrices. Bueno, todos menos los
granjeros, que comieron huevos fritos.
Y aunque al principio a Ginés le costó dejar de ser el centro de atención del gallinero y ponerse a trabajar, con el paso del tiempo llegó a ser más feliz, porque descubrió que trabajar como habían hecho siempre las gallinas era divertido, y cuidar de los pollitos también.